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El otro día casi me ahogo… ¿Se ahogan los niños en clase?

El otro día casi me ahogo.

Sí, en serio… 🥵

Estaba buceando en Cabo de Palos, una maravillosa reserva marina aunque siempre hay un poco de corriente o, dependiendo del día, un mucho.

La máscara que llevaba me venía dando problemas. No me ajustaba bien y me entraba agua por todas partes.

A 20 metros de la superficie me resultaba necesario ver. Obvio, diría una amiga.

Yo trataba de vaciar la máscara una y otra vez, pero no tenía resultado. Complicado debajo del agua. 

Los peces pasaban a mi lado y ni siquiera podía pararme a verlos. La corriente me arrastraba hacia la pared rocosa marina. Aleteaba vigorosamente para que la corriente no me alejara del grupo o me arrastrara a un lugar peligroso.

El agua seguía entrando en la máscara hiciera lo que hiciera, llenándome los ojos y la nariz de agua. Empecé a sentir que no podía respirar. Tan agobiada estaba en mi asuntito con la máscara que no vi a la buceadora que pasó a mi lado como una exhalación, muy cerca de mí.  Sin querer, imagino, me arrancó de la boca el regulador, el tubo que me conecta a mi botella llenita de precioso y respirable aire. 😱

¿Quieres saber cómo conseguí sobrevivir? 

Cuando estás a 20m bajo un mar revuelto, con una equipación inadecuada y te quedas sin el tubo que te da el aire mientras buceas, un impulso interior te hace tener un objetivo único y todo tu cuerpo actúa por sí mismo para conseguirlo. Alargas la mano para recoger el regulador, recuerdas las 300 veces que has apretado el botón para que salga el aire y tu garganta espera una milésima de segundo a tomar una inspiración profunda. 

Ya está, respiro de nuevo, todo vuelve a la normalidad. Me encontré agotada y feliz por sobrevivir. Justo fue en ese momento en el que me pude fijar de nuevo en los peces, esponjas y morenas que había a mi alrededor. Qué maravilla, aunque sólo me quedaran 5 mins para terminar la inmersión.

En mitad de todo ese follón, maldita deformación profesional, me encontré pensando en los niños de mi consulta y en todos los que tienen dificultades de aprendizaje que no conozco. ¿Les pasará a ellos lo mismo? ¿Se sentirán MAL EQUIPADOS para lo que se les pide en el colegio?

Cuando los niños van al colegio van equipados con sus libros, sus lápices, sus cuadernos, las mochilas. Aunque nada de eso les permite realmente aprender. 

¿Entonces, cuál es la equipación que les permite aprender?

En el aprendizaje no hay equipación externa, como en el buceo. No hay máscaras ver ni aletas que me propulsen. Estás tú contigo mismo. Y todas las habilidades que has desarrollado, claro. 

La equipación que permite aprender es la organización interna, el desarrollo que hemos proporcionado a nuestro sistema cuerpo/mente. Es decir, a nuestro cuerpo y a nuestro cerebro, binomio inseparable. 

Cuando el niño ha jugado al aire libre mientras crece, el cuerpo ha aprendido a subir y bajar, correr, agacharse, mirar a lo lejos,  cerca, escuchar con atención, fijarse en detalles, orientarse, etc.

El niño hace esto durante horas, cientos de días, años. O al menos debería

Estas experiencias del niño permiten al cerebro desarrollar un conjunto de habilidades físicas muy importantes para el aprendizaje. Se convertirán en la base de las habilidades académicas de la lecto-escritura: 

  • Habilidades visuales – cómo mover los ojos para poder leer y dar sentido a lo que vemos. 
  • Habilidades auditivas – cómo filtrar los sonidos y diferenciarlos para comprender lo que escuchamos y leemos. 
  • Habilidades motoras – cómo controlar el cuerpo para mantener el equilibrio, estar quieto en una silla o coger bien el lápiz. 
  • Habilidades de organización espacial y temporal – cómo interpretar las direcciones del espacio y del tiempo y representarlas.
  • Lateralización – organización interna de las funciones cerebrales para procesar la información de los sentidos eficazmente. 
  • Etc.

¿¿Y si no llegamos al colegio equipados para aprender?? 

Te has preguntado qué le pasaría a un niño si su “máscara” o sus “aletas” no le funcionaran correctamente en el colegio. Qué pasaría si la equipación necesaria para el colegio, el buen nivel de desarrollado de esas habilidades no estuviera conseguido.

Sí, lo has adivinado. Impactará directamente, y en cualquier edad, en sus capacidades y rendimiento. Y, obvio, en su autoestima.  

Todos ellos tienen que aletear más fuerte cada día en clase; tienen que luchar con su cuerpo para que esté quieto o para que su atención se fije en la voz de la maestra; agotan su energía tratando de hacer que sus ojos descifren las letras. Tienen que hacer más, mucho más que los que están bien equipados.

Incluso haciendo más su rendimiento, el premio a todo ese esfuerzo es que han visto menos peces, se han divertido menos y han aprendido menos.

¡MÁS POR MENOS, QUÉ INJUSTO! Grita una voz en mi interior.

Hacer algo al respecto es complicado porque la falta de desarrollo a veces no se nota. Es más fácil ver que la máscara de buceo está rota.

[EduKTruco]
Aquí tienes una lista de señales que, como las miguitas de pan, te ayudarán a ver si el niño puede tener dificultades en el aprendizaje.

  • Lee mal o lee muy lento para su edad.
  • No le gusta leer y no entiende lo que lee.
  • Coge mal el lápiz, tiene una letra ininteligible, aprieta mucho y se cansa. 
  • No entiende los problemas de matemáticas o no termina de aprender las tablas. 
  • No puede centrar la atención y se distrae con una mosca. 
  • No para quieto en la silla y hacer los deberes es un infierno. 
  • No apunta los deberes, su mochila es un jaleo o se pasa mil horas para hacer dos problemas. 
  • Se queda bloqueado en los exámenes, los deja a medias o se equivoca en detallitos.

Si le has identificado en 1 o más de estas señales, sospecha. Puede que algo de su “equipación” no le esté facilitando las cosas.

¿Qué hacer al respecto?

Actualmente científicos y psiquiatras innovadores como el Dr. John Ratey estudian la importancia del movimiento como potenciador del aprendizaje. 

Para nosotros, en Brain Gym, el movimiento es una de las claves de la mejora de las habilidades de aprendizaje. Entre otras. 

Nuestro curso inicial “Los 26 movimientos de Brain Gym” se centra precisamente en eso. Comenzamos por explicaros esta parte de la metodología: cómo utilizar el movimiento para ayudar a nuestros niños a mejorar las habilidades del aprendizaje. Práctico, al grano y experimentando en vuestras propias “carnes” los beneficios de los ejercicios. 

Creo que ya te pica la curiosidad, ¿verdad?

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