Los alumnos con mejor visión, audición, control postural y equilibrio sacan buenas notas 

Si ya has completado el test de ME BAILAN LAS LETRAS, quizás te haya sorprendido haber encontrado a tu hij@/alumn@ reflejado en las dificultades de alguna de las áreas del aprendizaje con demasiada facilidad… ¿Cómo es posible?

En el test has descubierto 5 áreas principales, ¿verdad? Algunas de ellas muy obvias para el aprendizaje, como la lectura, la escritura, las matemáticas o la atención, pero otras parecen un poco menos relacionadas, como la escucha o la autoestima.

Existen dos variables que influyen masivamente en las habilidades de aprendizaje de un niño: la primera, la automatización de las habilidades físicas que sustentan el pensamiento, y la segunda, el aprendizaje sin estrés o como llamamos en Brain Gym® “Aprendizaje Integrado”.

Puede que estas dos variables te resulten chocantes, pero lo cierto es que, en relación a la primera, según estudios neuropsicológicos de los últimos años, los alumnos con mejores notas son aquellos que tienen mejores habilidades físicas de visión, audición, control postural y equilibrio, y capacidad de cruzar la línea media.

Si lo piensas tienen sentido: un alumno que controla y dirige sus ojos fácilmente, leerá mejor; el que puede oír con facilidad a la maestra en un ambiente ruidoso, atenderá mejor; el que puede mantener el cuerpo quieto y sentarse correctamente y sin esfuerzo, estará más tiempo concentrado. Si estas habilidades son automáticas para el cerebro, la mente podrá pensar en el problema matemático o en el significado de lo que lee. Sin embargo, si el cerebro tiene que usar parte de la atención para controlar la mano al escribir o los ojos al leer porque se ha automatizado todavía, esto deja menos “espacio” en el cerebro para pensar en lo que escribo o en lo que oigo.

Imagina ahora que el alumn@ o tu hij@ está en clase haciendo un dictado. Que todavía necesita pensar en cómo se escribe una letra que oye (es decir, no es automático). Que mientras piensa en cómo se escribe el dictado sigue su curso… Pregúntate: ¿puede pensar en cómo escribir y escuchar al mismo tiempo? Y mientras todo esto sucede, otra frase del dictado está en el aire. Ya se ha perdido… Otra pregunta: ¿Se sentirá a gusto, relajado, disfrutando? ¿O se sentirá agobiado, comparándose y estresándose por la nota, pensando si es capaz de hacerlo?

Entra en escena la segunda variable, la emoción y estrés. El estrés entendido como la tensión, angustia o agobio que siente el alumn@ cuando percibe que no es capaz de hacer lo que le piden. Miles de estudios muestran como bajo estrés el rendimiento y el aprendizaje disminuyen hasta limitarse a un 10 %. Tal vez lo hayas visto cuando tu hij@ se sabe el tema el domingo y saca un 3 en el examen. Parece inaudito… incomprensible. Para entenderlo sólo hace falta saber que bajo estrés, el acceso a la memoria y a la creatividad puede disminuir hasta un 5 %, dejarnos bloqueados. Pero eso esta variable tiene tanta relevancia. Para aprender necesitamos un ambiente seguro, libre de estrés, en el que fallar sea parte del proceso de aprender y en el que cada alumno pueda aprender a su ritmo.

En Brain Gym® estamos comprometidos con el niñ@ para ayudarle a mejorar sus habilidades físicas, incrementar sus capacidad de pensar por sí mismo y aprender sin estrés. Hoy te traigo

4 CLAVES PARA AYUDAR A TU HIJO/ALUMNO EN SU APRENDIZAJE.  

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